D de Delibes, Miguel.
Hace muchos años, recorriendo la extensa biblioteca de mis padres, encontré La hoja roja de Miguel Delibes, detrás de dos hileras de libros, allí estaba, desgastado, sin nada que le hiciese especial a simple vista, y aún hoy no sé que es lo que me hizo elegirlo, pero me fascinó.
A pesar de lo mucho que me gustó no hice como con otros autores, no busqué/compré/leí más libros suyos inmediatamente, muy raro en mí, que he tenido épocas muy largas de estar obsesionada con un autor determinado.
Con Delibes ha sido diferente que con el resto de escritores, Delibes se cruza en mi vida cuando lo necesito, como aquel Sant Jordi* en el que encontré Cinco horas con Mario por 1 euro, de segunda mano, claro. O en el verano del 2008, un verano duro para mí, quizás el que más, vi El Camino en casa del que era por aquel entonces mi pareja, en una estanteria que había visto decenas de veces antes y nunca había advertido su presencia, pero aquel día, en el que parecía que había cosas que ya no podían ir peor, sin más, lo vi.
He leído más obras de Delibes, la mayoría de ellas no han aparecidó sin más, los he comprado yo a propósito, pero no porque sí, no porque simplemente me apetezca leer algo de él, todas y cada una de sus obras las he leído porque lo necesitaba, porque Delibes me evade, me proporciona tranquilidad. Muchas veces Delibes cuando escribe es triste, un poco oscuro y cargado de nostálgia, y eso hace que no comprenda porqué me evade y me tranquiliza, porque muchas obras con estas características me producen lo contrario.No lo sé, pero la verdad es que hace mucho tiempo que he dejado de plantearme el porqué, simplemente lo disfruto.
Naomie.
*Sant Jordi, fiesta catalana, celebrada el 23 de abril, en la que es tradición regalar una rosa (en caso de que sea mujer) a la pareja o un libro (en caso de que sea hombre).




abril-ale dijo
Me encantaría recibir los dos regalos: una rosa para el sentimiento y un libro para alimentar el saber y el alma.
Besitos y excelente semana. =)
24 Enero 2011 | 07:15 PM